A los 30 minutos llegamos al apartamento, ella tan hermosa
como siempre nos abrió la puerta, nos saludamos con dos besos y nos quedamos
mudos de repente, tantas cosas que hablábamos y ahora en persona no éramos
capaces de mediar casi ninguna palabra, de vez en cuando algún Te Amo que me hacía
volar a las estrellas, de camino a la playa me cogió de la mano que estaba muy
sudorosa, no sé si era por el calor o por los nervios, lo que si se es que en
cuanto me dio la mano mi corazón empezó a palpitar a mil por hora.
Plantamos las toallas en la arena ella se puso a mi lado y
fuimos directos al agua, no me atrevía a un a darle ningún beso, tal vez sea
por vergüenza por inexperiencia o por el
que dirán, al salir del agua después de un largo baño y algo mareado después de
esa extensa travesía nos dejaron solos de camino a las toallas y ella para
romper el hielo dijo “¿Y qué te cuentas?” y con una simple respuesta dije “Que
te he echado mucho de menos” y ella respondió ”Yo también” y me sonrió, una vez
tumbados en la toalla ella se acercó a mí y un rato después sin más preámbulos me
beso, fue el mejor beso que yo jamás haya dado, nos fundimos en un beso perfecto
y tierno, después continuaron esos besos en el agua, en las toallas, en el
camino de vuelta, en la piscina, hasta la hora de la comida que nos separamos
por unos metros…
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